— ¿Problemas en el paraíso? —pregunta el rubio, divertido.
—Por culpa de tu amigo Erik y su m****a de cuentos de hadas.
—¿De qué hablas?
—Tu primo se quiere casar, y todo se lo debo al corazón Shummy de Erik... M****a —escupo, golpeando el escritorio.
—¿Shummy? ¿Qué carajos es eso? —pregunta riendo.
—Una golosina de gelatina.
—Ahora entiendo —Ríe—. No le echa la culpa a Erik, él no tiene nada que ver en los sentimientos de mi primo —declara, al tiempo que toma asiento en donde estaba Alex minut