NIKOLAI
Esperé en el auto, impaciente.
No suelo ser un hombre paciente, y menos cuando se trata de ella.
Desde que la vi entrar con esos dos idiotas, mi humor se fue a la m****a. Me obligué a quedarme quieto, pero mis dedos tamborileaban contra el volante con frustración.
Solo pensaba en cómo Luka la miraba, en su descaro, en su maldita sonrisa como si tuviera derecho a bromear con ella.
Él no tiene derecho a nada.
Mis pensamientos se interrumpieron cuando vi a Aria salir del edificio. Su