NIKOLAI
Aria baja la mirada, mis ojos siguen cada acción de ella. Luego de una eternidad se dignó a mirarme a los ojos. La desesperación y la ansias de que ella acepte finalmente lo que siente por mi, por más pequeño que sea no me importa. Me encargaré de que sea más grande que este maldito mundo.
Su rostro hermoso me llama tanto la atención que soy incapaz de mirar a otra parte que no sea solo a ella.
—Si lo senti…— admitió con sus mejillas enrojecidas, eso me encanta, su piel palida delata su