Capítulo 38.- El sobre.
La mañana comenzó con un silencio extraño. El cielo estaba encapotado, pesado, como si la tormenta que se avecinaba quisiera avisar de algo. Blair bajó al vestíbulo del edificio con la sensación de que la jornada no sería como las demás.
En la recepción, el portero le entregó un sobre manila, sin remitente, sellado con cinta adhesiva.
—Llegó hace una hora, señorita —dijo con indiferencia—. Un mensajero lo dejó.
Blair lo tomó con las manos frías. El aire a su alrededor se volvió más denso, co