Capítulo 37.- La voz de los fantasmas.
Blair no había dormido. La conversación con Balmaseda seguía repiqueteando en su mente como un eco venenoso, pero lo que más la atormentaba eran los vacíos en la historia de Cyrus. Cada vez que él la abrazaba con esa fuerza arrolladora, con ese magnetismo que la hacía olvidar quién era, recordaba que seguía sin respuestas. Y esos silencios comenzaban a pesar más que cualquier beso.
Ezequiel, fiel a su estilo meticuloso, había pasado la noche revisando conexiones. A la mañana siguiente, llegó a