El silencio tras el zumbido del móvil era sofocante. El nombre de Balmaseda seguía brillando en la pantalla, como un veneno que amenazaba con derramarse en el aire. Cyrus lo sostenía entre los dedos, inmóvil, mientras Blair lo observaba envuelta en la sábana, con la respiración entrecortada.
—¿Vas a contestar? —preguntó ella, con la voz cargada de nervios.
Cyrus la miró un instante, sus ojos oscuros clavándose en los de ella. Parecía debatirse entre protegerla del veneno que emanaría esa llamad