Capítulo 30.- Amanecen en la tormenta.
El amanecer se filtraba a través de las cortinas, tiñendo la habitación de un dorado tenue. Blair abrió los ojos lentamente, con la sensación de estar en un territorio extraño, pero envuelta en un calor que la hacía sentir a salvo. No tardó en recordar dónde estaba. El brazo de Cyrus rodeaba su cintura, firme, posesivo, como si incluso dormido se negara a soltarla.
Por un instante, se permitió observarlo. El hombre arrogante, el magnate implacable, estaba allí, con el cabello revuelto y el ges