La tensión, el nerviosismo y el agotamiento que pareció volver a sentir en un instante Isabel, desaparecieron en cuanto salió del despacho del abogado, John a su lado, sonreía con una expresión casi de alivio.
Ambos estaban tan inmersos que no se percataron que sus manos estaban entrelazadas en ese momento, agarradas firmemente. —John, necesito ir a rec…—estaba por decirla que necesitaba recoger sus cosas a casa cuando él se detuvo en seco. —No, no necesitas regresar a ese lugar, si hay algo i