El día pasó sin contratiempos, hasta que al llegar Samantha a la oficina, fue sorprendida por Mariano.
—Mamá, ¿no crees que estás solapando mucho a Isabel? Cada vez se vuelve más impertinente y es muy difícil estar a su alrededor, ¿como no puede ser como tú? Eres consciente de las cosas y no tienes problema con ello. —al instante, Samanta apretó los dientes al entender las estupideces que decía su propio hijo, ¿no tenía problema? por supuesto que lo tenía, sin embargo, el hecho de hablar o hac