Eirikr miró la foto de St. Clair sobre la mesa. El hombre de la imagen tenía ese aspecto específico de ciertas personas que han aprendido a construir una versión pública tan sólida que ya ni ellos mismos distinguen bien entre la versión y el original: mandíbula firme, mirada directa, la sonrisa justa, ni demasiado cálida ni demasiado fría.
—¿Y Camila? —preguntó.
Leone tomó la segunda hoja de la carpeta.
—Camila St. Clair es el punto ciego de su padre. —Lo dijo con esa brevedad que usaba para la