—Mi primo no piensa fríamente —murmura Leone mientras conduce por la ciudad hasta donde llegaría el cargamento. Eirikr comandaba la operación dentro de su vehículo blindado.
Su vista estaba fija en las pantallas y en como se desarrollaba la emboscada fuera de esa combi equipada con la más alta tecnología.
—¿Todo está en orden? —pregunta Leone nada más entrar, Eirikr apenas y repara en su presencia.
—Como debe ser, ¿Por qué llegas hasta ahora? —cuestiona el príncipe de la mafia a su primo materno.
—Te recuerdo que voy llegando de Italia, viajé de nuevo a ver a mi madre… tu tía. Te manda saludos —contesta Leone mirando las pantallas.
Eirikr no dice más sobre la familia, y se dedica por completo a la misión. Leone temía por su primo, por la forma en la que fuera actuar, de manera que una vez toda la misión se llevó a cabo y este se marchó a su casa. Él lo siguió cautelosamente para verificar como estuviera.
Sin embargo, su primo no lo supo hasta que el día aclaró y fue convocado después