El punto de contención olía igual que todo lo que la Corona Negra usaba para guardar cosas que no podían guardarse en ningún otro lado: a concreto frío, a electricidad de generador y a esa humedad particular de los lugares donde el tiempo no corre igual que afuera ya que la luz del día no alcanza a llegar a sus profundidades.
Tucker llevaba dieciséis horas en el cuarto de contención cuando Marcello entró.
No era el primer cuarto de contención en el que Tucker había estado en su vida, y eso era