Eirikr había estado tomando su distancia con Everly; después de ese día en el jardín, comenzó a ir de nuevo a la oficina todos los días, al menos desde las siete y hasta las tres o cuatro de la tarde. Ella no insistió más en querer saber todo lo que él había hecho para recuperar a su hija, y él tampoco se acercó a ella de manera romántica.
Sintió como si hubieran dado un paso atrás en su relación: ahora todo se había vuelto cordial y hasta había dejado de llamarla Nena; solo le decía su nombre