Salvatore Gianluca
Sentir cómo mi tan anhelado tesoro se movía en su vientre fue mi punto de quiebre. Todo rastro de aquel hombre rudo y cerrado, el que se negaba a amar por miedo a lo que consideraba una maldición, se desmoronó en ese instante. Si las cosas habían fallado con la loca de Antonella en el pasado, no podía rechazar esta nueva oportunidad. A decir verdad, Roxanne me estaba volviendo loco.
Cuando llegué a la mansión de Lorenzo y vi el desespero de Gloríe por lo que mi supuesto amig