Amelie Manson
No entendía qué demonios hacía Damián Feldman allí, detrás de esos barrotes. Me limpié las lágrimas con la manga de mi blusa y tragué todo el dolor que me consumía. Me obligué a levantar el orgullo, aunque fuera inútil, sin embargo, aunque me carcomiera hasta los huesos. No iba a darle el gusto de verme derrotada.
—Amelie… —su voz era un susurro, y sus ojos grises se clavaron en los míos con esa intensidad que tanto conocía.
—¿Qué estás haciendo aquí? —mi voz se quebró, pero la for