NARRA BERENICE
Me subí al asiento del copiloto, no sin antes que Emerson me abriera la puerta muy caballerosamente, sorprendiéndome con el gesto. Él se subió en el lado del conductor y arrancó el coche camino hacia el departamento.
No tardamos en llegar, estábamos a poca distancia.
—Gracias por traerme —dije, una vez que llegamos a mi destino.
—Basta de agradecer, no fue ninguna molestia —contestó desabrochándose su cinturón de seguridad, yo hice lo mismo dispuesta a bajar, pero la mano de Emer