Leonard
Había aceptado colaboraciones con varios empresarios para potenciar la empresa, aunque debo admitir que no todas las decisiones fueron tomadas con gusto. En especial, una que me causa bastante incomodidad: Dimitri, un empresario ruso con un historial ambiguo y una mirada que nunca inspira confianza. Desde el principio supe que había algo en él que no cuadraba. Pero era difícil ignorar su propuesta: aportó un porcentaje importante que ayudó a elevar nuestras ventas, sobre todo con la nue