Leonard
Estaba enloquecido, sí, totalmente fuera de mí. Perdí la cabeza, no sé cómo, pero deseaba hacerle esto. No a cualquiera… a ella. Tocar su piel, besarla, hacerla mía. Escuchar sus gemidos, perderme en su interior hasta hacerla olvidar su propio nombre. Ahora mismo la tengo encima de mí, moviéndose suavemente, y mis labios descienden desde sus pechos hasta su vientre abultado, donde crece mi hijo.
Si...Mi hijo…
Con una mano, mientras la penetro lentamente, juego con su clítoris, ya húmedo