Analisse
Mis ojos se abrieron de par en par al ver a la madre del señor Leonard, de pie frente a nosotros observándome con una expresión que no pude descifrar del todo, pero que gritaba: ¿Qué haces tú aquí?
—¿Madre? —dijo Leonard visiblemente sorprendido—. ¿Qué haces tan temprano en mi empresa?
Yo apenas podía respirar. El corazón me latía tan fuerte que temí que se notara.
—Esto me sorprende —continuó ella, alzando una ceja mientras sostenía entre sus dedos mi tarjeta de presentación—. ¿Qué