PVO Emilio
Desde aquella mañana, Sam dejó de ser la misma, me evitaba en todo momento, no me dirigía la palabra, ni cuando Jane estaba presente, jamás buscaba la mirada y hacia todo lo posible por mantenerse lejos de mí.
Y yo me moría un poco más cada día, ver a Matías abrazarla, verla caminar a su lado, escuchar sobre los preparativos de la maldita boda e imaginar que compartían la misma cama cada noche, era una tortura que apenas podía soportar.
Así paso una semana, una interminable. La do