Su boca chocó contra la mía, abro los ojos un momento por la sorpresa, pero todo cambia cuando siento como me besa, como se mueve con urgencia, con una pasión que hace tiempo que no he sentido, el beso fue lento, tímido, pero poco a poco se transforma en fuego que me quema por dentro. Me aferro a él, mis dedos se hunden en su denso cabello negro, mis uñas se clavan en su espalda, me hace dar un paso atrás, hasta que caigo en el sillón, Casanova no sé aparta, pero si sus labios de los míos, que besan mi barbilla, siguen por mi cuello, dando pequeñas mordidas, dejo salir un pequeño gemido al tiempo que siento su otra mano subir por mi pierna, la acaricia, la aprieta y esta por llegar a mi feminidad, lo aparto con miedo, al recordar donde estamos… —No, esto no esta bien —digo con la voz entre cortada, mi pecho sube y baja rápido, mientras acomodo la falda de mi vestido —está prohibido…—Si, pero no puedo evitarlo —responde Casanova mirándome a los ojos, al tiempo que su mano acaricia m
Leer más