Capítulo 114: Ya Nada Podrá Impedir Que Seas Mi Esposa...
Ya había amanecido, unos golpes suaves sonaron en la puerta y escuché la dulce voz de mi hija, me pedio permiso para entrar.
—Adelante amor —entró llevando un vestido color marfil entre las manos, sencillo y elegante —buenos días, mi vida
—Buenos días, mami —colocó sobre la cama el vestido —¿Y esto? —lo acaricié con la yema de los dedos, Jane bajó la mirada
—Es el vestido que compraste para la boda —lo miré —si no quieres casarte hoy, podemos posponerlo hasta que recuperes la memoria.
Negué