PVO Samantha
No pude dormir, el maldito de Matías me tenía en sus manos, tenía que fingir, tenía que negar mi amor por Emilio para protegerlo y proteger también a mí hija.
Había visto en los ojos de Matías que era capaz de cualquier cosa, incluso de hacerle daño a Emilio.
Bajé a desayunar con la cabeza llena de aquellas malditas fotografías, tomé una taza de café intentando aparentar normalidad, aunque por dentro solo quería huir, pero no encontraba la forma de librarme de Matías, el infeliz m