Capítulo 86: Olvidó...
PVO Emilio
Desde que la doctora Olivares desapareció detrás de aquellas puertas, el tiempo dejó de existir para mí.
Me derrumbé en una de las sillas, con los codos apoyados sobre las rodillas y las manos cubiertas de sangre, no era capaz de limpiarla. Cada vez que bajaba las vista, volvía a verla cayendo frente a mí, su cabeza golpeando contra el pavimento.
Todo había ocurrido por mi culpa, si no la hubiera obligado a escucharme, si no la hubiera sacado del hospital, nada de esto habría pasado