161. DESPERTAR, CONTINUACIÓN
MOLOC:
Le apreté la mano mientras le decía que estaba realmente débil; no sería de mucha ayuda. Sol me miró desesperada, queriendo ir tras el príncipe.
—Iré yo —propuso la princesa Arivay—, los acompañaré y defenderé. Pero me temo, majestad, que Sol debería quedarse para que usted la enseñe a desarrollar todo el poder del fuego y así liberarse del demonio.
—¡No! ¡Iré tras de mi Arni! —protestó Sol—. ¡Abuelo, toma mi poder! Vamos, enséñame a compartirlo contigo; no quiero dejarte aquí. Papá pued