187. EL PROBLEMA DE ARNI
SIRIUS:
Observo a Arni, que ha aparecido delante de mí en el castillo de Glendinning. No dice nada, solo se pasea molesto frente a mí, mientras yo espero pacientemente que finalmente se decida a hablar. Siempre ha sido así; quiere resolver los problemas solo, aunque en el fondo corre a mi lado en busca de ayuda. Al fin lo veo detenerse delante de mí y mirarme fijo con tremenda expresión de desesperación. Me asusto.
—¿Qué pasa, señor? ¿Qué lo tiene así? —pregunto realmente preocupado.
Pero sigue sin responder. Nunca lo había visto de esta manera, como si estuviera perdido y sin esperanzas. Ni siquiera cuando no encontraba a la descendiente de Al lo vi así. Arni mueve la cabeza negativamente y suelta un largo suspiro antes de decidirse a contarme qué le sucede.
—Estoy perdido, Sirius —al fin habla.
—¿Qué quiere decir con eso, señor? —pregunto con sumo respeto.
El príncipe levanta la cabeza al escuchar cómo lo llamo. Aunque me ha exigido decirle su nombre, en momentos así sient