140. EL VIAJE A LA CIUDAD DE HIELO
SOL:
El Duque Azariel asintió con una sonrisa, mientras seguía diciendo que algunas contaban trágicas historias de amor, pero no quería seguir relatando; aseguró que era mejor que lo viera con mis propios ojos. Sin embargo, afirmaban que eran fascinantes y parecían reales.
Me subí al carruaje junto a una doncella, siempre con Motita en mis brazos. El gato me daba cierta seguridad y satisfacción. Su ronroneo continuó; me encantaba. A cada rato lo estrechaba y lo besaba. Motita cerraba los ojos,