Mundo de ficçãoIniciar sessãoSOL:
Me apresuré a arrodillarme a sus pies. Hice varias inclinaciones delante de él, chocando mi frente con el piso. Luego, al ver que no me levantaba de un salto, lo abracé y lo llené de besos.
—Perdón, abuelo, sé que me he portado muy mal —dije haciendo pucheros—. No es que no lo ame. Es que no quería que me casaras obligada, pero ahora es distinto. Quiero hacerlo. —¿Te vas a casar






