Quiero protestar, negarlo, pero no puedo. Me tiene atrapada, leyendo cada pensamiento como un libro abierto. Antes de que pueda encontrar las palabras para discutir, sus manos ya están sobre mí, deslizándome por el vestido, recorriendo la curva de mi muslo, provocándome escalofríos.
Cuando su mano llega a mi ropa interior, mi cuerpo se arquea contra él y un gemido escapa de mis labios. Nunca me habían tocado así, y cada centímetro de mí anhela más.
Sus dedos acarician mi feminidad, explorándome