“… Pero a partir de ahora, si así lo deseas, te dejaré olvidarme y hacer tu propia vida... ”
Pensé en esas últimas palabras por días, mientras vivía en la casa de otro y pasaba mis ratos con él. Durante el día seguía organizando la próxima revelación de sexo de mis bebés; compraba adornos, rentaba mobiliario y revisaba invitaciones. Y durante las tardes, cuando Adam volvía del trabajo, íbamos a las clases de preparación de parto, donde empecé a aprender sobre los cuidados de mis bebés al nacer