Me despedí de Adam con un beso en la mejilla, agradeciéndole infinitamente su apoyo y ayuda durante tanto tiempo; y él prometió que, a pesar de todo eso que no pudo ser entre ambos, siempre me iba a guardar un sincero aprecio. Sobre si íbamos a vernos de nuevo, cuando se fue sin mirar atrás entendí que no. Se había acabado.
Permanecí en el hospital con mis bebés una semana completa, mientras veía sin intervenir como Gabriel ponía a varios de sus empleados a rastrear a Nora y seguirle la pista.