—Te llevaste a mi esposa y la mantuviste oculta de mí, ¿por qué? —siseó Gabriel, con una cruda mirada fija en Adam. Podía sentir la mirada de los otros clientes en nosotros—. ¿Eres un maldito traidor que intenta arrebatarme a mi mujer? ¡Mientras yo me volvía loco buscándola, tú la seducías!
Adam me miró detrás de Gabriel y luego de ver que me encontraba bien, solo sorprendida, fijó su atención en su amigo.
—¿Dices que me llevé a Su, que trato de arrebatártela? —inquirió metiéndose las manos e