—Nora vino esa tarde a buscarme a la empresa y le pidió a mi secretaria verme, dijo que tenía algo importante que decir —me había dicho Gabriel antes de encender el Bugatti y ponernos en camino—. Me reuní con ella, y así me enteré de que nunca habías dejado la casa de Adam, y qué en esos momentos paseabas por la ciudad con él, que estabas cenando en ese restaurante.
Medité sus palabras durante el trayecto y traté de hallarle una respuesta a la actitud de mi amiga. Nora no podía haber hecho eso