C33: No quiero que estés aquí.
La noche continuó su curso en un silencio profundo, interrumpido solo por el ocasional crujir de la madera y el suave susurro del viento que se filtraba entre las paredes de piedra. Dorian se encontraba en la habitación donde Somali había recibido atención, sentado nuevamente en la misma silla en la que había permanecido antes, para asegurarse de que ella comiera.
Había dejado la habitación unas horas antes, permitiendo que la mujer descansara. Pero cuando la oscuridad envolvió el entorno, Dori