C23: No me agradas.
Dorian permaneció observando a Somali en silencio, con una mirada sosegada, casi como si estuviera esperando pacientemente. No mostró ni el más mínimo signo de inquietud ni irritación ante la amenaza que ella creía representar con la jeringa, que en sus manos parecía un artefacto peligroso.
En lugar de eso, lo que reflejaba el rostro de aquel hombre de pelo y ojos dorados, era una curiosidad profunda, como si intentara desentrañar las complejidades de las emociones turbulentas que danzaban en l