C148: Estaba conectado con usted.
La atmósfera estaba saturada del aroma metálico de la sangre y de la tensión que había cubierto la habitación durante horas como una niebla que no se disipaba. Todo se había consumado en una escena que parecía tan lejana como un mal sueño, pero la evidencia seguía ahí: el cuerpo agotado de Somali tendido entre sábanas blancas, el sudor aún tibio sobre su frente, y el llanto silencioso de los presentes que no sabían si celebrar la vida o temer por su fragilidad.
La cesárea había sido una carrera