El salón del Hotel Imperial resplandecía bajo las luces de las arañas de cristal. La crema y nata del mundo empresarial de Madrid se había dado cita para la gala anual de inversores, y el De la Vega Group ocupaba una de las mesas principales. Mariana ajustó el escote de su vestido color esmeralda, un diseño que Alejandro había insistido en comprarle para la ocasión.
—Relájate —susurró él, colocando su mano sobre la de ella—. Pareces a punto de salir corriendo.
—Es que nunca me acostumbraré a es