Sin siquiera mirar atrás, Anna abrió la puerta y se subió al vehículo, cerrándola rápidamente tras de sí, como si ese movimiento fuera su salvación.
—¿Cómo sabías dónde estaba? —preguntó ella, aún sorprendida, intentando recuperar el aliento. Mikhail sonrió ligeramente, pero mantuvo su mirada fija en la carretera.
—Sabía que verías la verdadera naturaleza de Alexey. Por eso quise estar cerca —respondió con una calma tensa. Sin embargo, Anna no pudo ignorar el ligero temblor en sus manos mientra