—Espera. Mikhail pidió que te mostrara la habitación de Lucas —dijo él, señalando la puerta del lado—. Puedes ir a verla, te daré tu espacio.
Anna negó con la cabeza.
—No es necesario. Lucas siempre ha dormido a mi lado —dijo, antes de encerrarse en la habitación para llorar en soledad.
Sin embargo, diez minutos después, Anna se vio obligada a sacar fuerzas de donde no las tenía.
Limpió sus lágrimas con una toalla de papel que había encontrado en el baño, se miró en el espejo, tratando de recup