Mikhail estaba sumido en un sueño tan profundo que no reaccionaba al suave toque de Sergei en su hombro. Este, preocupado, lo llamaba repetidamente, pero solo obtenía un sonido de fastidio en respuesta. Mikhail apenas movió la mano, intentando apartar lo que lo molestaba, pero su cuerpo inerte se negaba a despertar por completo.
Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, abrió los ojos lentamente, parpadeando con confusión.
—¿Cómo pudiste quedarte dormido en estas condiciones? —le exi