—¿Dígame con quién estaba hablando? —volvió a preguntar Mikhail, mientras su asistente desviaba la mirada a todos lados, evitando la suya.
—Con… con una amiga —balbuceó nerviosa.
—Si quiere conservar su empleo, será mejor que se dedique a trabajar. No le permito chismosear con María en horario laboral —la mujer abrió los ojos como platos, mirando a Mikhail como si le hubieran salido cuernos en la frente—. Sí, sé que eres la informante de María, y espero que no hagas estupideces para congraciart