El pánico se apoderó de Anna cuando Tatiana presionó el botón de emergencia. Los doctores y enfermeros llegaron rápidamente, empujando a Anna fuera de la habitación mientras intentaban estabilizar a Lucas.
—¡No! ¡Soy doctora! —gritaba Anna, luchando contra el enfermero que la estaba sacando. Su voz se quebraba mientras sus lágrimas caían sin control—. ¡Maldita sea, déjenme entrar! ¡Quiero saber qué ocurre! ¡Si algo le pasa a mi hijo, los culparé a todos! —chillaba, golpeando la puerta con sus p