Anna agarró la mano de su amiga Tatiana con una fuerza desesperada mientras los médicos y Mikhail salían de la habitación.
El ambiente estaba cargado de tensión, y Anna podía sentir el miedo en el apretón de Tatiana, quien estaba al borde de las lágrimas.
—Sabes que no… —Tatiana intentó hablar, pero Anna la interrumpió suavemente, colocando un dedo en sus labios.
—Eres mi amiga —afirmó Anna con una sonrisa llena de ternura—. Estuviste a mi lado en mis peores momentos, fuiste mi paño de lágri