Mikhail y Anna estaban inmóviles, con sus respiraciones entrecortadas, procesando lo que Sergei acababa de decir. La noticia de un corazón compatible para Lucas era un milagro, una salida que no habían esperado.
Anna dejó caer el bolígrafo con un temblor visible en sus manos, mientras el alivio y la confusión se reflejaba en sus ojos.
Mientras que María, que hasta ese momento había mantenido una sonrisa triunfal, observando cómo Mikhail y Anna se preparaban para firmar los papeles del divorci