Perspectiva: Alexandra
El silencio en la mansión era absoluto. Demasiado pesado. Demasiado denso.
Cuando abrí los ojos, el lado de la cama de Caleb estaba frío. La luz de la mañana se filtraba por las cortinas de seda, pintando la habitación con un tono dorado engañosamente pacífico. Por un segundo, la brutalidad de la noche anterior y la confesión sobre la mafia rusa parecieron una pesadilla distante.
Pero entonces miré mi teléfono en la mesita de noche. La pantalla estaba inundada de notifica