Perspectiva: Alexandra
El cristal de mi oficina en el piso sesenta del Rockefeller Center no solo reflejaba las luces de Manhattan; reflejaba el fin de una era. Eran las tres de la mañana. Fuera, la ciudad nunca dormía, pero en Rivera PR, el silencio era absoluto, roto solo por el zumbido constante de los servidores y el golpeteo rítmico de mis dedos sobre el teclado.
Caleb estaba de pie junto a mí, su presencia una sombra sólida en la penumbra. No llevaba saco; las mangas de su camisa blanca e