Años atrás…
En la mansión de los Alarcón, Grecia respiro hondo antes de bajar del coche, el abogado la esperaba en la puerta. “Señorita Medina, bienvenida la estamos esperando”.
Al entrar caminaron por el gran recibidor hasta el comedor donde se escucha la voz antipática de Jimena. “¿Quién es esa persona que tenemos que esperar? Se me hace una falta de respeto, mi abuelo no pudo haber mencionado a nadie más en su testamento…”
El abogado entró y detrás estaba Grecia, todos contemplaron a la muje