En la oficina del presidente…
El señor Gustavo revisaba unos pendientes, hoy estaba de mal humor, su esposa no volvió a la casa, molesto canceló sus tarjetas y ni así se comunicó con él.
Lo único que lo animaba esos días es que al fin se desharía de Grecia después de tantos años. Empezó a sudar frío, su pecho dolía, se levantó para caminar por la oficina y cayó al suelo.
La secretaria al escuchar el golpe entró rápidamente. “¡Señor!”. Corrió hasta él gritando por ayuda. La ambulancia llegó r