77. CELIA Y EL AMOR
En medio de mi somnolencia, miré a Alonso, quien sonrió y, sin responder, me atrajo hacia él besándome con pasión, haciéndome olvidar todo lo demás. Sus labios me devoraban con un ardor abrasador y, a pesar del cansancio que me consumía, me dejé llevar. Amaba a este hombre que lo arriesgaba todo por mí.
Ahora, entre sus brazos, sentía muy distante mi vida como Celia, la directora de una empresa que no me pertenecía ni reconocía. Y sobre todo, el amor que creía sentir por Roger, se había esfu