Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio que siguió a sus palabras fue tan denso que casi podía cortarse con un cuchillo. Nos miramos unos a otros, atónitos ante la revelación. Mamá, nuestra propia madre, nos había estado engañando a todos en nuestras caras, sobre todo a nuestro padre, al cual miramos con una mezcla de compasión y desconcierto. La voz de papá, cargada de incredulidad, rompió finalmente el silencio:
—¿Todos los a&ntild






